Testimonio Paloma

Testimonio Paloma

Hola,
soy Paloma, tengo 17 años. No sé muy bien cómo se empieza algo así, así que empiezo sin más.
A mí me raya bastante cómo habláis los adultos del trabajo. No en plan crítica, más en plan no entiendo por qué lo tenéis tan asumido. Decís que estáis cansados como si fuera una condición fija, como si viniera en el contrato. Nadie dice “esto no me gusta” o “esto no tiene sentido”, solo cansados. Siempre cansados. Como si fuera la forma correcta de decir que algo va mal sin tener que meterse en nada incómodo.
Da la sensación de que trabajar no es solo hacer cosas, sino aguantar muchas otras. Aguantar decisiones raras, silencios incómodos, normas que nadie explica, cosas que no se dicen aunque todo el mundo las piense. Y eso parece que cansa más que el propio curro, pero tampoco se habla mucho de ello. Se normaliza y ya está.
También me flipa que sepáis perfectamente lo que no funciona y aun así lo tratéis como si fuera parte del paisaje. Como algo que está ahí y punto. Cuanto más tiempo lleváis, más normal os parece. Como si adaptarse fuera el objetivo y no algo que pasa cuando no queda otra.
Decís mucho que hay que ser profesional, pero a veces parece que ser profesional es callarse, no molestar, no preguntar demasiado y seguir. Y claro, luego pasa que todo el mundo va cargado, pero nadie suelta nada. Todo muy correcto por fuera y bastante raro por dentro.
La frase que más escucho es “ya te acostumbrarás”. La decís como si tranquilizara, pero a mí me suena más a aviso. Como si crecer fuera dejar de notar cuando algo no encaja. Y no sé, igual es así, pero no suena muy bien.
He leído un poco sobre Wilea y me gustó porque no parece que vayáis de decirle a la gente que se acostumbre mejor, sino de preguntarse por qué hay tantas cosas a las que todo el mundo se ha acostumbrado sin pensar. No sé si eso es crecer o rendirse, la verdad.
Yo no tengo claro cómo será hacerse mayor, pero si va de dejar de notar cuando algo no encaja, prefiero ir más despacio.
Eso no suena a mejorar.
Suena a apagarse un poco.

En Wilea este texto nos dejó en silencio.

Gracias por enviarlo, Paloma.